Sabotear el voto, táctica de Trump y republicanos

Nueva York.

Los demócratas son favoritos para ganar la Casa Blanca, posiblemente tomar control del Senado y ampliar su mayoría en la Cámara de Representantes, según los principales expertos electorales, y ante ello Donald Trump y los republicanos entienden que su mejor respuesta es suprimir el voto en una democracia que gobiernan sin gozar del apoyo de una mayoría.

Con las actividades electorales acercándose a su término, ésta no es una contienda “normal” entre los candidatos de los dos partidos nacionales, sino un referendo sobre el ocupante de la Casa Blanca, o como repite el senador Bernie Sanders, “es una elección entre la democracia y Trump”.

También es la elección federal (presidencia y legislatura) más cara en la historia del país, con un gasto total de un aproximado de 14 mil millones de dólares, dos veces más que la anterior, en 2016, calcula el Center for Responsive Politics.

Por ahora, a menos de una semana de la elección que oficialmente culminará el 3 de noviembre –pero que nadie sabe cuándo concluirá–, el consenso de los principales expertos y sus modelos es que Joe Biden y los demócratas son favoritos para ganar la Casa Blanca, ampliar su ventaja mayoritaria en la cámara baja (las 435 curules están en juego) y con buena probabilidad de reconquistar el control del Senado (35 curules, poco más de un tercio, están en juego).

Además de mantener durante semanas una amplia ventaja en los sondeos nacionales, los demócratas incluso contemplan ampliar el número de estados claves que, bajo el sistema del Colegio Electoral, es donde se determina al ganador de la elección presidencial. De pronto Texas ha sido colocado como un estado que está plenamente en juego, después de décadas de ser bastión republicano en el mapa electoral.

Por ello, junto con Florida, Georgia y Arizona (donde ayer Trump asistió a mítines), el voto diverso de los latinos –el sector minoritario más grande del país– cobra gran importancia (aunque vale recordar que Trump ganó casi 30 por ciento de este voto en 2016).

Trampas

Trump y los republicanos tienen claro que su triunfo depende de reducir el sufragio popular. Sólo un presidente republicano ha ganado el voto popular desde 1988; Trump ganó con 46 por ciento en 2016 y nunca ha logrado obtener 50 por ciento de apoyo durante su gestión.

Al saber que no cuentan con el respaldo de la mayoría del electorado, los republicanos se dedican a suprimir el voto, sobre todo en los estados claves dentro del sistema de voto indirecto conocido como Colegio Electoral, el cual determina quién gana la presidencia.

Fuente e imagen: Lajornada.com.mx

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