Un chisme del pasado: el día que el PAN atacó a La Tigresa por “promovedora del vicio y el aborto” en un Teatro de Juárez, Chihuahua

Chihuahua-.

Irma Consuelo Cielo Serrano Castro, “La Tigresa” actualmente devenida en “gatita” alguna vez intentó presentarse en Ciudad Juárez con la obra de teatro “Lucrecia Borgia” lo que desató la cólera de un grupo militante del PAN. El hecho sucedió en la década de los setenta, y ha pasado a la historia local por ser el único ataque registrado en Chihuahua a una actriz.

Irma Serrano, la Tigresa, es una figura -a lo menos- polémica. Cantante, actriz, política, empresaria y escritora. Originaria de Chiapas, pertenece a una familia de intelectuales chiapanecos. Entre los miembros más destacados encontramos nombre de poetas como Santiago Serrano Ruiz (su padre) y Rosario Castellanos (su prima hermana).

En alguna entrevista con el periodista de espectáculos Gustavo Adolfo Infante, Serrano cuenta al por menor cómo fue su relación junto a su prima:

Minuto 5: 00- 9:10 habla sobre ella y Rosario Castellanos

Fue precisamente la autora de Mujer que sabe Latín, Rosario Castellanos, quien la persuadió de dejar su pueblo en Chiapas, y viajar a la Ciudad de México para seguir estudiando. Fiel al espiritu de la emancipación y superación de la mujer, Rosario logró que Irma aprobara el examen de ingreso a la Facultad de Filosofía y Letras, en la UNAM. No logró que terminara la carrera, pero la poeta le abrió las puertas a “La Tigresa” al mundo del arte.

Durante la lejana década de los 50s, tras dejar los estudios en la UNAM, Irma Serrano empieza a incursionar en el México cultural: primero como modelo de pintores – un Diego Rivera por ejemplo-, y luego como actriz. Debutó en 1962 al lado del Santo, en la película El Santo contra los zombies.

En la década de 1960- 1970 se consagró como una de las actrices más taquilleras. Acaso también la influencia definitoria de Rosario Castellanos está en un práctico feminismo, y en los 2 libros escritos por ella: A calzón quitado, y a Calzón amarrado.

Líder, incendiaria, horriblemente querida y aborrecida, en los años sesenta logró comprar el Centenario Teatro Renacimiento -construido e inaugurado en la época de Porfirio Díaz-, cambiándole el nombre a “FruFru”. Con esto logró estar en el selecto círculo de actrices que son dueñas de su propio teatro, un grupo con nombres como Silvia Pinal, Virginia Fábregas, y Patricia Reyes Espíndola, con su teatro foro “Pita Amor”.

Es en esta década; 1970- 1980, cuanto monta dos obras de teatro claves para su carrera: Naná (basada en la novela del francés Emile Zolá) y Lucrecia Borgia. Trabajando con Alejandro Jodorowsky en el montaje de Lucrecia Borgia, terminando y representando cada uno su versión.

La versión de la obra de teatro de la Serrano incluía una escena con desnudos parciales, lo que causó la ira de un sector mexicano. Y el Partido de Acción Nacional enarboló la lucha contra “la pornografía y el vicio“, acusando a la actriz de ser promotora de esto. Lo anterior se constata según un legajo de 19 hojas que es resguardado en la ex prisión de Lecumberri, hoy Archivo General de la Nación, durante al menos un lustro, La Tigresa fue espiada por el PRI, y atacada por el PAN.

En el referido expediente del Archivo General de la Nación (AGN), clasificado dentro de la sección “versiones públicas” en la caja # 257 y consultado originalmente por El Universal, la Dirección Federal de Seguridad (El FBI mexicano) indica que a mediados de la década de los setenta se inició un espionaje contra la Tigresa.  En este documento oficial se detalla además del espionaje del PRI y los ataques del PAN, la participación de la actriz dentro del grupo disidente en la Asociación Nacional de Actores (ANDA).

En este reporte, que puede ser consultado por cualquiera -que resida en la Ciudad de México y tenga suficiente gel antibacterial y tiempo-, se manifiesta que de en agosto de 1975 la actriz llevó a escena una adaptación de “La Dama de las Camelias”. Burlándose la actriz a través de un personaje llamado maliciosamente “Don Gus”, hizo añicos el poder de la figura presidencial y haciendo alusión al romance con el ya entonces expresidente Gustavo Díaz Ordaz, causó la ira y el espionaje del ahora casi centenario Luis Echeverría Álvarez -quien hace dos semanas perdió un hijo cuando éste se suicido-.

En el reporte entregado a Luis Echeverría se le hace conocer que la obra de la Tigresa tiene tres escenas con implicaciones políticas: “se alude al eslogan presidencial de Echeverría: “-Nuestros impuestos están trabajando”-. En el segundo acto se alude al 15% del impuesto sobre el consumo, y en el tercer cuadro del segundo acto, se (critica) a lo elevado de los impuestos (SIC)”. Además de señalar la crítica social, el informe se queja del albur, y del lenguaje de la obra “cae francamente en lo vulgar“, expresa el documento.

Finalmente, en el expediente de la DFS dedicado a la intérprete de “La Martina” se indica que el día sábado 15 de noviembre de 1977, 12 militantes del PAN Comité Estatal de Chihuahua, lanzaron piedras contra las ventanas y puertas del teatro Televicentro de Ciudad Juárez. Sería ese el recinto en donde La Tigresa presentaría la obra “Lucrecia Borgia”. Los panistas al considerar “inmoral” la obra  incitaron a la ciudadanía a que se les uniera a las agresiones y organizó un boicot a la citada obra “no encontrando eco”, señala el informe. El acto terminó en un incendio parcial del inmueble.

Dos días después de lo ocurrido, el martes 17 de noviembre, Irma Serrano presentó una denuncia penal por insultos y agresiones por un ataque al teatro, por parte de miembros identificados como militantes del PAN, que causaron daños contra su compañía de teatro por 230 mil pesos. 

Los elementos de Acción Nacional consideran inmoral esta obra, e incitaban a que se les unieran a las agresiones y boicot a la citada obra, no encontrando eco(SIC)”, se lee en la hoja dedicada al ataque del Pan a Serrano Castro.

Ayudada por su amiga originaria de Chihuahua: Lucha Villa, la Tigresa contactó personalmente al Procurador General de la República; Óscar Flores Sánchez, quien también era oriundo de Chihuahua. La Tigresa consiguió gracias a la amistad entre Lucha Villa y Óscar Flores, que se les asignara protección, tanto a la actriz, como al resto de la compañía de teatro. Posteriormente la camarguense y la Serrano se harían comadres, pues Irma es la madrina de bautizo de la hija menor de Lucha: María José Renfigio Ruiz.

Foto: Lucha Villa, Irma Serrano y la empresaria Margo Su.

Durante las siguientes décadas la Tigresa logró un poder político pocas veces visto en el espectáculo de aquellos años; ser diputada y senadora. Fue en los noventas cuando popularmente llegó al poder, las multitudes votaron por ella y anticipó con esto acaso el fenómeno por venir: los famosos dentro de la política. Antes que Silvia Pinal, Julio Alemán, Laura Zapata o la tupida Carmen Salina, Irma Serrano ocupó un escaño en la Cámara Alta.

Luego de espiarla en los setentas, el PRI le ofreció una candidatura -como a Pinal y Alemán-, pero la rechazó. Hizo lo mismo el PRD, y en las elecciones de 1988 fue electa como diputada de Tabasco, y en 1994 fue electa como senadora por Chiapas, durante la LVI Legislatura del Congreso de la Unión de México. Fue primero militante del PRD, impulsando la carrera del ahora Presidente López Obrador -entonces candidato a Gobernador-, consiguiéndole apoyo durante los mitines. Luego, tuvo problemas con integrantes de ese partido, como Muñoz Ledo, y terminó por ser “senadora independiente”. Ni Kumamoto logró eso.

Dentro de su trabajo como diputada federal destaca la entrega de su salario al 100% para la atención de su Distrito, las gestiones de construcción de obra pública y una iglesia para el pueblo que fue edificada a partir de su abundante peculio. Como senadora destacan dos cosas; su papel mediador entre el Gobierno y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Organizando -muchas veces infructiferos- encuentros entre la Federación y los Zapatistas.

La segunda acción dentro del Senado que le llevó a ser objeto otra vez de ataques -más moderados en esta ocasión- fue intentar promover desde el senado una despenalización del abortoFueron muchos los encuentros personales entre Irma Serrano y el panista Dionisio Pérez Jácome -quien era el Presidente del Senado-, una promoviendo reformas de Ley, y otro rechazando. A su manera, cada quien defendía su postura.

La Tigresa abordaba públicamente con Verónica Castro, con Ricardo Rocha, y con cuanto comunicólogo se presentaba el tema: despenalizar el aborto, y nadie la escuchó. En la Ciudad de México construyó así mismo una “Casa de Protección para la Mujer Embarazada y Víctima de Violencia“, una especie de albergue que laboró desde 1988 hasta el 2008.

La vida política dela Serrano terminó en el 2002 cuando perdió en la elección que buscaba ganar para ocupar un puesto como Delegada en la Ciudad de México. Se dedicó entonces a aparecer mediáticamente en la telivisión, una veces dar la nota de color, y otras para ser objeto de escarnio ajeno al salir a cuadro con personajes infames como Poncho Denigris, José Julián, o “El Pato”.

Del 2008 hasta hace un año, el 2019, esta actriz nacida en el remoto año 1933, fue objeto de un despojo de bienes: perdió la Casona del Siglo XIX en el Paseo de la Reforma, obras de arte, joyas, la Casa del Pedregal, el Teatro Frufrú, y más. Una empleada, haciéndose pasar por su sobrina, la despojó legalmente de casi todas sus posesiones. Gracias a un nieto sobrino, logró que un Juez Federal revirtiera algunos documentos, y la actriz recuperó algunas casas y el teatro, pero no la casa del Paseo de la Reforma -donde permenece el cuadro original pintado por Rivera-.

Actualmente vive en Chiapas, y ocasionalmente hace alguna incursión en la televisión. Recientemente, en el 2018 acompañó a López Obrador en el cierre de campaña, y a inicios de este 2020 su cumpleaños fue televisado, acompañada de otras octogenarias figuras del espectáculo como Tonogele, Mara Victoria e Isela Vega.

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