Las toxinas del tabaco están presentes hasta en los lugares donde está prohibido fumar.

Internacional.- La prohibición de fumar en espacios cerrados no impide que las toxinas de humo de los cigarros encuentren la manera de llegar a esos lugares, según púbica hoy Science Advances.

Los residuos químicos del humo del tabaco (humo de tercera mano), que se pegan a las personas y a las cosas cercanas pueden encontrar la forma de llegar al aire y circular por edificios en los que nadie ha fumado.

Esos productos químicos del humo de tercera mano pueden adherirse a partículas de aerosol, lo que les abriría las puertas a ambientes donde está prohibido fumar.

Por ello es probable que la gente esté expuesta a más de estas sustancias químicas de lo que se pensaba anteriormente.

El profesor Michael Waring de la Universidad de Drexel indicó que la prohibición de fumar en edificios o en sus proximidades, como puede ser el caso de los hospitales, “frecuentemente solo sirve para proteger a las poblaciones no fumadoras del “humo de segunda mano” (fumadores pasivos).

El humo de tercera mano es mucho más peligroso para nuestra salud y más difícil de evitar.

Aunque la mayor parte de las personas esperan exponerse a los tubos de escape de los coches o a otros químicos de bajas concentraciones cuando están en el exterior, es decir tienden a pensar que están libre de todo eso estando en un lugar cerrado, se equivocan.

La sociedad está expuesta constantemente a esos químicos, incluso en nuestro trabajo, es un reto que debe comunicarse a la población.

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